Por un mundo sin barreras - Reflexión navideña para estas fiestas de 2013

Trazarte Navidad 2013 - Este año nos toca carbón

2013 ha sido un año especial en muchos sentidos, entre otros la ilusión por la puesta en marcha de Trazarte y también es un año que agradezco por la participación y ayuda de muchos de vosotros en este proyecto donde compartimos las ganas de dibujar.

Me hace muy feliz poder transmitir algo, aunque sea mínimamente interesante sobre el dibujo y recibir las opiniones y apoyo de personas que amablemente queréis participar.

Ojalá esta comunidad sea una que transmita el deseo de dibujar a muchos de vosotros, y tengo que decir que durante el proceso también he aprendido de muchas de las experiencias y entradas aquí escritas, además de conocer a artistas y sus dibujos que antes no conocía y eso es estupendo.

Bueno y yendo más al meollo de la cuestión, esta entrada está relacionada lógicamente con la Navidad, la cual está a la vuelta de la esquina. Será genial volver a ver a mi familia y amigos en mi país natal.

Durante estas fiestas en las que posiblemente vayas a recibir a muchos de los tuyos que vienen a visitarte, vayas a viajar o quizás lo tengas difícil para ver a tus amigos o familiares, sea cual sea la situación y seamos más o menos afortunados, no nos olvidemos de aquellos que lo tienen difícil para moverse en este mundo con sus barreras y sus cosas.

En este sentido, me gustaría apoyar al inmigrante. Muchos somos los que vivimos fuera de nuestro país de origen, algunos por la suerte de que el destino nos lleva de forma voluntaria, otros porque durante los últimos años especialmente nos hemos visto obligados a buscarnos la vida en otro lugar, y otros porque no queda otra para salir adelante que emigrar y poner sus vidas en peligro por los caprichos del destino.

Por suerte me puedo permitir realizar un viaje de ida y vuelta, y además no me tengo que dejar un brazo, una pierna, o la vida por el camino cada vez que entro y salgo del país para tener, lo que para muchas personas es, la suerte de poder ver a los míos, o la suerte de trabajar fuera y disfrutar de una vida digna.

Por eso este dibujo, que he hecho como he podido, está dedicado a aquellos que sufren las trabas y barreras que les impiden moverse con libertad, pero también a aquellas personas que ni pueden celebrar la Navidad, ni seguramente sepan de que va todo este tema, pero del que sin quererlo ni saberlo, está sufriendo las injusticias que se cometen en su contra por personas que no deberían tener potestad sobre sus vidas, para no poder ni estar con los suyos, ni tener la oportunidad de vivir una vida digna, y por digna me refiero a una que hubiesen tenido si la ruleta de la suerte les hubiera hecho nacer en una región más acomodada.

Emigrar a otro país y, en consecuencia, ser inmigrante, ya es un reto. Te tienes que adaptar a otro lugar y vivir el día a día lejos de tus personas más queridas y más cercanas, luchando por una ilusión y uno objetivos que pueden llegar o puede que no lleguen a cumplirse, eso ya es un mérito, y las personas que emigran creo que ya son grandes valedores de sí mismos, aventureros y grandes luchadores con el esfuerzo de tomar estas decisiones importantes y nada fáciles.

Que además tengas que superar las injusticias de tu país, saltar vallas con cuchillas afiladas colocadas a conciencia por el país al que quieres emigrar, reírte de la muerte cruzando mares donde además de perecer tú, pueden perecer tus amigos y miembros de tu familia, esquivar a la policía y estar endeudado posiblemente hasta el culo, por no decir que esto es solo el principio y que ahora te toca superar las barreras que comúnmente sufrimos los “otros” que emigramos y además lo haces sin papeles, pues mira, ya con eso mereces una condecoración al mérito y al esfuerzo, no se puede discriminar un espíritu y un valor tan grande.

En mi opinión, ese espíritu y ese esfuerzo lo perdemos y desaprovechamos en nuestro país al alejarte de nosotros, al dificultar tu incorporación y a que tengas que “ilegalizar” tus actos y recurrir a tu propia defensa como última esperanza.

Yo soy valioso para un país extranjero, al igual que muchos de los que vivimos aquí y no somos de aquí, algún día te darán la oportunidad para serlo tú también. Cuando llegue ese día, será más que un regalo, un derecho bien merecido.