Dibujar y posar un personaje

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En esta primera parte de la serie como dibujar un personaje veremos algunos ejemplos clásicos que se utilizan para dibujar la figura de manera simplificada.

Es importante que tengamos en cuenta la importancia de trazar sobre el papel, de manera rápida, la multitud de ideas que nos llegan a la cabeza sobre el motivo que vamos a dibujar. Para ello, conviene tener en nuestro libro de herramientas artísticas la facilidad de dibujar un monigote que exprese la esencia de lo que queremos dibujar en muy poco tiempo.

 

¿Por qué no dibujar desde el principio nuestra obra final?

Haz la prueba, trata de escribir un párrafo describiendo por ejemplo tu habitación, o área preferida donde te gusta pasar tiempo, o la reproducción de las amebas si lo prefieres. Descríbelo en pocas palabras, en un sólo párrafo de unas 3 o 4 líneas. ¿Cuánto has tardado?, ¿Relativamente poco verdad?. Ahora, vuele a describirlo. Es posible que notes la llegada de nuevas ideas a tu mente, detalles que te dejaste o que te parecen más importantes de las que escribiste en primer lugar, es posible que optimices este párrafo modificando las palabras para que tengan más significado.. La cuestión es, que después de revisarlo por segunda vez, tu descripción suele ser más precisa y mejor elaborada.

Pues en dibujo pasa exactamente lo mismo, podrías ir con tu primer intento y podría salirte un dibujo estupendo, pero lo curioso es.. que muchos artistas, después de ver su obra expuesta en una revista, mural, en la gran pantalla o en su bloc, pasado un tiempo, suelen salir con el comentario: "Ah! Tenía que haber exagerado más la pose..", "Vaya, la expresión de esta manera me hubiese salido mejor..", y aun cuando repiten un dibujo varias veces, siguen teniendo este tipo de comentarios, pero generalmente están más contentos con su obra después de varios intentos que habiéndolo intentado una sola vez. Dicho esto, a veces pasa que tras varios intentos, resulta que el primero es el mejor. Esto sucede pocas veces, pero es bastante gratificante.

En muchos libros de dibujo encontrarás que lo primero que te sugieren los autores es empezar por un modelo sencillo de dibujar. Sin embargo, el énfasis suele ser en simplificar la figura para luego construir sobre esta base nuestro dibujo más elaborado, no se suele hacer hincapié en probar distintas poses para explorar nuevas ideas, sentir la figura, lo que el modelo está haciendo, y transmitirlo con mayor precisión.

En esta serie de dos partes, te mostraré el monigote que considero resulta más efectivo para llegar a dibujar tus ideas rápidamente sobre el papel y para comunicarlas de manera efectiva.

 

Formas clásicas de dibujar la figura

Con el tiempo se han ido desarrollando una multitud de formas de dibujar el monigote.

 

Monigotes con forma de palo

El primero, es el que solemos dibujar muchos de nosotros cuando somos pequeños, lo habéis visto también en varias películas, cuando el niño o la niña dibuja este tipo de muñecos y la madre/policía/psicólogo los descubre y se le cae el pelo. Suelen ser monigotes simples tipo palo con cabezas grandes. A pesar de que se dibujan con facilidad en muy poco tiempo, es demasiado simple, y a la vez, complicado de alcanzar la sensación de profundidad en gran parte debido a la falta de volumen.

 

Monigotes con forma de esqueleto

El segundo tipo que vemos en este video, trata de las figuras que se dibujan con forma de esqueleto como los que aparecen en los libros de Andrew Loomis. Esta aproximación a la figura humana consiste en dibujar las distintas partes del cuerpo basado en la apariencia, más simplificada, que tiene nuestro esqueleto. Lo podéis notar claramente en la forma de la caja torácica o de las costillas, y la pelvis. Los brazos y las piernas también se simplifican a un formato parecido a los huesos del fémur, la tibia o el húmero.

Esta técnica de sintetizar el cuerpo humano fue muy efectiva años atrás, pero la verdad es que este monigote es bastante tedioso y complejo de dibujar en pocos segundos, en general, sobre todo al principio, te llevará varios minutos. Por extraño que te resulte, esto es demasiado tiempo para poner en práctica sobre el papel las ideas de tu cabeza, después de todo, solemos tener pensamientos fugaces que si no los atendemos prácticamente al instante, se nos olvidarán por completo. Además, si estas comenzando a dibujar es más probable que con este método cometas errores en la proporción de tu dibujo tratando de conectar cada una de las partes del esqueleto.

Sí que veremos más adelante varias de las valiosas aportaciones que nos ha dejado este artista en ámbitos como la distribución del peso y la perspectiva.

 

Monigotes con figuras geométricas

El tercer ejemplo que vemos es el estudio de la figura con objetos geométricos como son el cubo, el cilindro y la esfera. Éste procedimiento se sigue viendo hoy en día en muchas de las escuelas de arte, sin embargo, es uno de los más complejos que existen y como método de aprendizaje supone todo un reto para el pobre estudiante que tiene que dominar con maestría la perspectiva, las figuras en tres dimensiones, los puntos de fuga.. y aun así, si lo llegas a dominar, resulta poco efectivo para trazar tus ideas sobre el papel, ya que requiere de mucho tiempo para su realización. Como consecuencia de ello, acabamos bastante ligados al dibujo una vez que lo hemos comenzado por el esfuerzo que ya hemos invertido, lo cual resulta más difícil descartar el dibujo y empezar uno nuevo, hacer borrón y cuenta nueva.

Otra de las desventajas de este procedimiento es que suele producir dibujos bastante estáticos debido a la naturaleza de su complejidad, enseguida nos podemos encontrar perdidos en la técnica de este método y perdemos lo que es la emoción de la rapidez y agilidad dibujando sobre el papel, un proceso vital para crear buenos dibujos fluidos.

A través de esta técnica, solemos abarcar la figura por partes, es decir, primero dibujamos la cabeza generalmente con un cubo, luego el pecho, la pelvis.. y no focalizamos primero la figura humana desde un punto de vista global, sino que más bien nos centramos en la estructura, aquello que conforma cada una de las partes del individuo. Es por ello, que acabamos dibujando la figura por partes, perdiendo el todo que transmite la acción y la emoción, como ya vimos en el video sobre la línea de acción.

 

En la segunda parte de esta serie, veremos otro ejemplo y nos meteremos de lleno en explicar la técnica que utilizo para dibujar de forma simplificada la figura humana en apenas unos segundos.

 

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